Idioma Quechua y Neo-Indigenismo

Lunes, 18 Agosto   

Lo que hoy consideramos prehispánico, y por lo tanto andino, es en realidad una versión derivada de la cultura occidental. ‘Derivada’ quiere decir ‘apropiada’, ‘transformada’, ’singularizada’. Historiadores como Alberto Flores Galindo lo documentaron profusamente. Sociólogos como Roberto Miró Quesada lo analizaron con lucidez, sin prejuicios.

Antropólogos como Carlos Iván Degregori lo han tratado con todos sus matices. Otros cientistas [sic] sociales, liberados del paternalismo que aquí acusamos, suelen comentar que el propio José María Arguedas quedó profundamente sorprendido cuando visitó las zonas rurales de la madre patria: descubrió cuán hispanos eran nuestros ‘indios’, estructuralmente católicos y políticamente peruanos.

Que los idiomas nativos persistan y se actualicen de forma permanente dependerá básicamente de las poblaciones que lo necesitan y de su capacidad para incluirse a esta nación desigual y poco integrada. Incluirse en su propia lengua.

La tarea de los amantes hispanos del quechua debería pasar por exigir a nuestra sociedad un trato equitativo para todos los ciudadanos, promoviendo sus capacidades para salir adelante por su propia cuenta. El reto quechua es un reto económico y político, no solo cultural.